Una larga cola que llegaba casi hasta el final de la zona de acampada conducía a la entrada del recinto Festardor. En ella podías ver a los recién llegados con la casa a cuestas y a los veteranos de cola, que se  les distinguía por haber sacado una silla y cerveza para amenizar la espera. Justo un par de metros al lado de la zona de recogida de pulseras, estaba la autoproclamada “ravebirra”, donde se podía ver a dos señores haciendo una especie de performance para promocionar su exclusiva oferta. Todo en un uno. Cuando te alejabas de allí, pasabas por el primer control, que solo sería el primero de los otros dos que esperaban unos metros más adelante y que sería una de las principales quejas de la presente edición. La falta de eficiencia en cuanto al acceso de las personas al recinto, problemas con los tokens o la cancelación de última hora de la actuación del Noi del Sucre han sido algunos de los inconvenientes de este año.

El olor a comida de los puestos daba la bienvenida a los asistentes, quienes este año tenían tres escenarios a elegir: Poliakov, Negrita y Rosee. Machete en boca fue el primer grupo en estrenar el escenario Rosee, algo más alejado de los otros dos, y, aunque al principio no había demasiado público, el concierto fue cogiendo fuerza gracias a la energía de las raperas y la llegada de más personas. En ese mismo escenario, el relevo lo cogió Sharif, a una hora donde se esperaba mayor afluencia de público y donde la media de edad bajó considerablemente entre los asistentes. Las caras de alegría y admiración de las jóvenes de primera fila hablaban por si solas.

Los Benito y Lendakaris Muertos no defraudaron a su público, ambos actuaron en los dos escenarios de la zona principal y consiguieron congregar a una gran masa de personas. A esa hora, entre las 21:15 y las 22:30, se podía respirar un ambiente más acelerado que las horas anteriores y a un público mucho más entregado (las horas en el camping habían servido para algo). Lendakaris Muertos dieron todo a unos asistentes que estaban eufóricos con las letras y ritmos de los de Pamplona. Sin duda, cualquier banda querría tener los seguidorxs que tienen ellos. Bueno, y también el estilo del cantante, quién acabó poniéndose una camiseta de la selección y un gorro de Pikachu para interpretar el tema Odio los partidos. Los norteños marcaron el último gol del concierto con sus éxitos Oso Panda o Eta deja alguna discoteca.

El escenario Rosee acaparó todo el protagonismo cuando se subieron los raperos Natos y Waor. Con una calavera de grandes dimensiones de fondo de stage, los madrileños empezaron a llenar el recinto con un recital de letras y ritmos realmente potentes que hicieron que una marea de personas no pudiera apartar la mirada y los oídos de lo que estaba ocurriendo (una servidora entre ellxs). El público, a priori, volvía a ser más joven que en los conciertos de rock de los otros escenarios pero, conforme te alejabas de las primeras filas, podías notar como la edad subía paulatinamente, y, a su vez, bajaba el uso de móviles apuntando al escenario cual revólver. Algo que se agradece.

La euforia colectiva que había conseguido desatar Natos y Waor solo fue el primer plato de lo que venía después. Era el turno de Desakato. Los asturianos son viejos conocidos del festival y una apuesta segura para esas horas donde los cuerpos solo piden dos cosas: éxtasis musical o dormir infinitamente en la tienda. Para los que decidieron la primera opción, se encontraron con un Pepo que no defraudó en su interacción con el público y un concierto que, musicalmente, deja siempre el listón muy alto. “Estoy mayor para estas cosas…” dijo Pepo unos segundos antes de abalanzarse al público, un público que conoce a la perfección el modus operandi del cantante en cada concierto o festival. Desakato interpretó antiguos temas estrella como Oktubres rotosLa tormentaCuando salga el Sol o Cada vez y también algunos de su último proyecto “Antártida”.

Al mismo tiempo que actuaba la banda asturiana, sobre el escenario Rosee estaba Juancho Marqués, una de las sorpresas de este año y que cuenta con un gran número de seguidorxs. Funkiwis, El tio la careta y Atupa fueron los encargados de ir poniendo el broche final a una jornada de festival intensa marcada por la positiva experiencia musical pero también por los incidentes organizativos.

SECOND ROUND

Todavía con el sabor agridulce de la apertura del festival, el segundo día arrancaba a las 16:30 con la actuación del Niño de la Hipoteca, quien, a pesar de la hora intempestiva, atrajo a un gran número de asistentes. Lágrimas de Sangre, Crim, Hora Zulú y Frida fueron los siguientes en subirse a los diferentes escenarios. En los conciertos de ese día de las 19 a las 21 horas había casi el doble de personas que la pasada jornada y en el recinto se respiraba un ambiente algo más acelerado y caótico, sobre todo en la especie de pasarela que se formaba junto a los puestos de comida y que conectaban los dos escenarios de la zona principal con el Rosee.

El último ke zierre no defraudó y, una vez más, hizo un lleno en el escenario Poliakov. En primera fila se podían ver algunas de las caras del día anterior, fieles a su puesto y con la misma energía. La banda siguió su modus operandi habitual y acabó con algunos de sus temas más conocidos, como ¿A donde vas? o Tus Bragas.

Cuando el reloj marcó las 21 horas, sonando los primeros acordes, aparecieron, de espaldas, los Talco. La banda italiana ofreció un espectáculo desenfrenado donde el público pudo soltar toda la energía al ritmo de ska donde los instrumentos de viento metal asumieron gran parte del protagonismo. A pesar de que la aparición de carteles reivindicativos y banderas fue menor que la pasada edición, las bengalas pusieron luz y animaron a los asistentes en medio de los bailes frenéticos. Sin duda, el concierto con más vida hasta ese momento del festival.

Con Mafalda llegaba uno de las actuaciones más esperadas del festival ya que la banda valenciana arrancaba su gira y presentaba su último proyecto: “Palabras forman caos”. A modo de declaración de intenciones, comenzaron con Las que faltaron, una de las canciones de su último disco que reivindica la figura de grandes mujeres que fueron silenciadas a lo largo de la historia. Cuando acabó la canción, una de las vocalistas del grupo, Vera, aprovechó para lanzar un mensaje: “Queremos que este sea un espacio seguro para la mujer” y añadió: “Que no invadan nuestro espacio. Machito que se pase, patada”.  A estas necesarias palabras sumó una contundente crítica a la organización del Festardor por las largas horas de espera que se habían generado en las colas del festival. El grupo tocó e interpretó canciones de su nuevo disco y agradeció al público la buena acogida de esos temas, ya que la mayoría de asistentes conocían la letra.

La potente y camaleónica voz del cantante llenaba el escenario en perfecta simbiosis con las voces de las otras dos vocalistas y la adrenalina que desprendían los demás componentes de la banda. A pesar de la buena energía que desprendía el concierto, hubo varios fallos de sonido que interrumpieron el espectáculo en unas cinco ocasiones. Arce, Berri Txarrat, The locos, Mediterranean Roots y Vadebo fueron los encargados de continuar con el ritmo que había dejado Mafalda en el recinto del Festardor.

A la 1:10 llegó el turno de otro de los conciertos más esperados y uno de los mejores fichajes del festival para esta sexta edición. Las voces de dos hermanos del Albaycin se empezaron a escuchar en el escenario algo pasadas la 1:10 creando una inminente expectación en el público. Todavía no habían aparecido en escena. Solo estaba Dj Blasfem al mando de los platos haciendo sonar una base cuando, de repente, aparecieron de forma frenética, Ayax y Prok.

Ambos, con una energía y actitud desbordante, interpretaron temas conjuntos ya conocidos por el público como PolizziaReproches o Mi barrio huele a Widow. También interpretaron canciones del último proyecto de Ayax, “Cara y Cruz”, presentado este año y que ha recibido una gran acogida. A pesar de que esos temas pertenecían al disco de Ayax, Prok participaba de manera activa y rapeaba versos de las canciones del proyecto de su hermano, creando una atmósfera dual y enriqueciendo musicalmente la puesta en escena. Del mismo modo, Prok lanzó pistas sobre lo que será su nuevo trabajo, “Rojo y negro”: “Se que es un poco tarde a estas alturas, pero me voy a presentar”. Tras estas palabras, comenzó con la intro de lo que será su próximo disco, del cual ya se conocen varias fechas de la gira. Con una fiesta de rap casi esquizofrénica y uno de los mejores conciertos hasta el momento, concluía la segunda jornada del Festardor.

El tercer día arrancó con las actuaciones de Fuckop Family(escenario Poliakov), Tesa (escenario Negrita) y Mala Reputación (escenario Rosee). A las 19:00 horas, uno de los grupos estrella y recurrentes en el festival, los Gatillazo, aparecieron en escena para hacer vibrar a los asistentes en su última jornada. La electricidad de la banda azotó el recinto, algo más calmado hasta el momento que el día anterior.

Soziedad alkoholika, Los de marras y Prozak Soup, los tres repitiendo una edición más, fueron los encargados de poner música en las horas con mayor número de asistentes.  Narco y Sons of Aguirre & Scila consiguieron llenar el escenario. Sons of Aguirre puso el toque ácido y crítico habitual a la noche con sus temas y recibió del público ese feedback necesario que enriquece su show. Los de marras es uno de los grupos valencianos que más seguidores mueve en este festival. Y no defraudaron. Sus potentes letras y música hicieron que los asistentes viajaran por momentos íntimos con canciones como Revolviendo o A tu vera o despegaran los pies del suelo al ritmo de Hoy y Sexo en la calle.

A las 22:15 fue el turno de otro de los fichajes estrella del festival: SFDK. El grupo, con Zatu a la cabeza, congregó en el Rosee a gran parte del público del Festardor e hizo un recorrido musical por canciones de ayer y de hoy. En ese mismo escenario siguieron las actuaciones de NikoneTremenda jauría, Mistah Godeh & Heavy Roots y, por último, Plan B, quien, a partir de las 3:50, se encargó de cerrar el festival.

El Festardor 2018 concluye su sexta edición con el sabor amargo de las críticas por las largas colas, incidentes con los seguridades, problemas con los tokens y las posteriores quejas por la falta de limpieza en el recinto y sus alrededores. Pero, por otro lado, es de agradecer que un festival siga contando con artistas que difícilmente sonarán algun día en la radio y dando apoyo y la oportunidad a que bandas emergentes puedan hacerse conocer y fidelizar público. Desde Festibalazos esperamos que el año que viene se pueda hablar solo en positivo y que la música alternativa vuelva a ser la protagonista en València.

Artículo: Alba Crespo

Fotografía: Klaudia + Alba Crespo

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